
El caso es que un día en el que iba a cenar puse el canal Clan Tv (puesto que ese día no echaban el Hormiguero), y me dije: «Bueno, como en todos los canales no hay más que gena, dejaré puesto esta paranoia del Bob Esponja de los huevos». Y a lo mejor soy yo que soy un tontaco o un flojeras, pero tengo que reconocer que con el episodio que vi me partí el ojete, y me resultó la mar de simpatiquísimo el humor gilipollesco de esta serie. Total, que movido por una curiosidad morbosa, a la noche siguiente repetí de nuevo en Clan Tv, y volví a pasármelo pipa con otro episodio del puto bicho este. De esta forma, hoy por hoy me declaro fan acérrimo de Bob, y no me importa confesar que me he hecho con sus cinco primeras temporadas y con la peli que se estrenó en cine hace unos años. Cuando pienso en el prejuicio que tenía yo hacía esta serie por prejuzgarla de mala manera sin haber visto nunca ningún episodio, lo comparo con la opinión que tienen muchas personas hacia el mundo del comic, que lo juzgan de mala forma sólo porque tienen una idea negativa preconcebida. Sirva este post como recomendación de las aventuras de este personaje a todo aquel dispuesto a dejarse entretener por una magnífica serie con un sentido del humor fresco y divertido. Y es que creo que a veces es un comportamiento más maduro el defender los gustos de uno (sean cuales sean y sin importar las críticas), que el hecho de no dar una oportunidad a algo que a uno le pueda gustar por el «qué dirán». Así que me despido cantando a los cuatro vientos: «¡Sí, me gusta Bob Esponja, lo reconozco y me la suda lo que piensen los demás!».