
Lo primero que hay que decir es que se trata de la esperada secuela de la antes mencionada Marvels, la miniserie con la que (hace ya 14 años) Kurt Busiek y Alex Ross homenajearon a su manera al Universo Marvel y devolvieron la originalidad y la frescura al género superheroico.
Esta secuela nos vuelve a poner en el pellejo de Phil Sheldon, el fotógrafo que a lo largo de los años ha ido registrando con su cámara los momentos más importantes protagonizados por «los prodigios», plasmando con su trabajo las reacciones de las personas normales ante algunos de los hechos más importantes acontecidos en el universo marvel. Marvels: Eye of the Camera nos traslada básicamente al momento en donde se quedó la primera parte, donde vemos a un Sheldon cansado de ese «nuevo mundo» de seres extraordinarios que ya no parece guardar sorpresas ni emociones para él. Pero pronto empiezan a surgir nuevos prodigios y a suceder nuevas historias que él no podrá evitar contar, que serán las que encontremos en esta secuela.
Seguramente esta segunda parte no será tan buena ni tan sorprendente como la obra que lanzó al estrellato a la dupleta Busiek/Ross, pero tal y como he dicho antes, tengo puestas muchas esperanzas en ella. Sin duda alguna, su originalidad radica en que aunque se trata de un comic de superhéroes, estos no son ni mucho menos los protagonistas, sino que la grandeza de esta obra radica en el hecho de que en el momento que pasas la primera página y ves los dibujos no puedes evitar pensar que vas a entrar en un cómic que va a dejarte huella (y sobre todo le hace a uno pensar en que si vivieras en un mundo con este tipo de seres, seguramente tus reacciones serían como las de las personas normales que plasma Sheldon con su cámara).
Seguramente esta segunda parte no será tan buena ni tan sorprendente como la obra que lanzó al estrellato a la dupleta Busiek/Ross, pero tal y como he dicho antes, tengo puestas muchas esperanzas en ella. Sin duda alguna, su originalidad radica en que aunque se trata de un comic de superhéroes, estos no son ni mucho menos los protagonistas, sino que la grandeza de esta obra radica en el hecho de que en el momento que pasas la primera página y ves los dibujos no puedes evitar pensar que vas a entrar en un cómic que va a dejarte huella (y sobre todo le hace a uno pensar en que si vivieras en un mundo con este tipo de seres, seguramente tus reacciones serían como las de las personas normales que plasma Sheldon con su cámara).