
Cada vez que me acuerdo del hecho de que en su día abandoné esta serie por estar hasta los huevos de la forma de publicación ratonera que se marcó Aleta con ella, me dan ganas de atarme por la lengua al tubo de escape de un coche y que me arrastren por un campo de cristales rotos. Y es que después de haber vuelto al redil de la serie con la nueva edición de ECC, tras haber leído el sexto tomo, he de decir que hacía tiempo que un cómic de superhéroes no me hacía vibrar como un satisfier al que han tuneado con un nitro de esos como los que usa Toretto en su buga…